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lunes, 2 de diciembre de 2013

Tres 60.

Mejor verla si vives con adolescentes, si no....
Tres 60

Volvemos a la carga con nuestros pinchos de cine que tenemos algo de tiempo.

Me quedé como a medias con Tres 60…Pero quizás era para verla en un cine de verano.

Por un lado los buenos: Un crecidito joven, Raúl Mérida metido a detective, un doctor  Watson, su hermano de 11 años con pinta de repelente; un coche clásico que cambiará el rumbo de la película cerca del final, una cartera que se encuentra accidentalmente y un carrete con fotos antiguas para empezar a tirar del hilo.
También está Ella, “el bellezón”, Sara Sálamo con la que se mantiene una constante tensión sexual desde el comienzo, no sólo el protagonista, y que “casi pero no”. A ratos, el buen hacer de Adam Jezierski ese reconocido y tan especial actor, el amigo que ayuda, que  da el toque de humor y te trae a la tierra.
La trama…otro amigo desaparecido hace años del que todos queremos saber. A ratos coqueteos con el simbolismo poco resuelto también, con falta de enganche de pesadilla que lleva al protagonista del fondo del mar a la luz de la superficie y que se repite como símbolo del que  escapa de los peligros, o lo intenta.

Por otra parte los malos,  un cuadro médico sin escrúpulos, un cura párroco encubridor y un extraño lobby de forenses, hígados y comisarios corruptos sin entrañas que trafican con órganos y  secuestra niños. Una trama con claves que llevan a otras claves buscando pruebas,  y de vez en cuando, casi sin sentido, sólo por mostrar el escenario, postales de surf.

Bien, a medias para su director Raúl Elcurzia, al que esperamos que en la próxima  no le falte histocompatibilidad.

De pronto, un accidente lo cambia todo y se necesita al verdugo, conflicto moral servido. Todo se ve de otra manera cuando el drama te toca a ti.

El detalle: Geraldine Chaplin reinventada para el concurso de "La Voz" ¿o no?

lunes, 15 de julio de 2013

Más cine, please: Adolescencia, Almodóvar perdido y disparo en la rodilla

Otro fin de semana con cine variado, piscina y aire acondicionado.

La primera ha sido El arte de pasar de todo,  una película romantica  del 2011 y ópera prima del director Gavin Wiesen, conocido en su casa y que cuenta la historia de amor, o algo parecido, entre dos adolescentes.
Familias algo desestructuradas, pereza por el instituto, chicos que pueden dar más pero no quieren… ¿Os suena esta frasecita?
Él, Freddie Highmore, el de Charlie y la fábrica de chocolate o Arthur y los Minimoys pero ya crecidito y su cara de ángel aparece demasiado tímido y algo friki. Con talento para la pintura y en ocasiones, con planteamientos y preguntas interesantes para esas edades sin salirse demasiado de clichés: la muerte, la amistad con el sexo opuesto, el sexo, la fidelidad…etc.
No está mal, me ha gustado, será porque tengo adolescentes en casa y ayuda ver historias de la edad del pavo, por si algo se aprende.
Enamoramientos, amistad, indecisiones, conflictos generacionales, besos torpes, final de superación y regreso de la chica.
Música de Alec Puro, suavona, rítmica y algo Indy y bien por Emma Roberts, mona, prima de Hanna Montana (jaja) la típica chica americana que hace de todo. Cosas de América.

El detalle: La escena con el profesor de pintura. Todos podemos recordar al menos un profesor/a en la adolescencia que nos empujó un poco, aunque sólo fueran las hormonas.
¿O no?


La otra peli que me tragué y es literal lo de tragar: Amantes pasajeros. Buf, buf, buf.

Ordinaria, sin nada que decir, gays  promiscuos y groseros, sin historia que contar, sin nada que decir, con la estética de Pedro repetida una y mil veces, el rojo, el color pastel, el cuidado de los uniformes… pero esto está muy bien para hacer los figurines, pero para la película…Buf.

En resumen, no pierdo el tiempo, en dos palabras: In-fumable. Lo siento por los gays amigos, inteligentes, cultos, sencillos y humildes, sin deseos de comerse poyas a cada segundo, que ven el sexo como el resto de los mortales y no como el cuadro de azafatos “locas, desagradables e impertinentes” que ha inventado un Pedro algo menopáusic o androgénico

Con Almodovar no hay términos medios, o estás con él o contra él. En este cas,o a mi me ha perdido y dejo de ser su follower.

Me quedo con Volver y su historia carnal, con La piel que habito por extraña y esquizofrénica, con Todo sobre mi madre por lo sentimental, en fin, hay donde elegir, pero ¿¿¿¿esto????

El detalle: Los dos minutos iniciales de Antonio Banderas y su acento manchego “cerrao” y la actuación de Figo, porque es Figo…
¿O no?


La mejor del fin de semana: Combustión, de  Daniel Calparsoro. A mí este tío me ha gustado siempre.

Buen guión, no muy original, pero bien construido. Una historia bien contada con intensidad, acción, peligro, pasión, engaño. Lo de usar los coches y las carreras ilegales ya está muy visto. Me hubiera gustado otra manera de demostrar la hombría, otros escenarios, pero, es pasable. Siempre mola ver coches a tope, tiros a bocajarro en la rodilla, secuestros y chicas sensuales.
Fácil: tiene comienzo, nudo y desenlace. Un cine de dientes, con malos y malísimos y una buena infeliz muy bien interpretada por María Castro.

Con uno de mis actores preferidos de la última hornada Alberto Ammann, (Celda 211) que le da mil vueltas al sosísimo cara de palo Alex González, que hace lo que puede desde que salió de Los Serrano. Las chicas todas bien, especialmente me ha gustado María Castro en su papel de víctima desangelada en la escena de la caja fuerte.

El detalle: Como me recuerda Adriana Ugarte a Paz vega en muchos planos.
¿O no?