La única forma de cambiar el mundo es cambiar la historia
Los franceses haciendo cine de acción del típico americano. Pero son franceses, eso quiere decir que son los mejores, ellos y su ombligo al que se miran constantemente.
Primera y única película de un director desconocido que nos cuenta historias de los malos de siempre encarnados en el demonio talibán.
Gracias a los americanos y ahora también, como nos explican en esta película, gracias a los franceses el mundo occidental está a salvo. Si se les ocurre raptar como es el caso de esta historia a una ciudadana francesas no dudan ni un minuto en plantarse en Afganistan o cualquier país que huela a terrorismo musulmán.
El entorno de esta época recuerda los ataques piratas en el pacífico o el atlántico y la reacción inmediata que tuvieron los francos y sobre esa base, lanzan estas y otras películas de criminales de guerra, comandos especializados, periodistas aguerridos que quieren contar cosas, luchas cuerpo a cuerpo como si de un western se tratara con secuencias de duelos y bandidos entrando en los pueblos.
Y todo esto, para contar una larga y épica huida de territorio hostil cruzando nada más y nada menos que la cordillera del Himalaya. Por un momento me vi en ¡Viven!
10 días de huida donde van quedando cada vez menos del comando y la periodista que aguanta como la gran heroína.
Bien por ella interpretada por la guapísima alemana Diane Kruger, la maravillosa Helena de Troya y bien también por Djimon Hounsou aunque me gustó mucho más en Gladiator.
El detalle: La mejor escena cuando Maina, la confidente, se levanta el burka para mirar cara a cara a la muerte, sobrecogedora. ¿O no?
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sábado, 21 de diciembre de 2013
lunes, 15 de julio de 2013
Más cine, please: Adolescencia, Almodóvar perdido y disparo en la rodilla
Otro fin de semana con cine variado, piscina y aire acondicionado.La primera ha sido El arte de pasar de todo, una película romantica del 2011 y ópera prima del director Gavin Wiesen, conocido en su casa y que cuenta la historia de amor, o algo parecido, entre dos adolescentes.
Familias algo desestructuradas, pereza por el instituto, chicos que pueden dar más pero no quieren… ¿Os suena esta frasecita?
Él, Freddie Highmore, el de Charlie y la fábrica de chocolate o Arthur y los Minimoys pero ya crecidito y su cara de ángel aparece demasiado tímido y algo friki. Con talento para la pintura y en ocasiones, con planteamientos y preguntas interesantes para esas edades sin salirse demasiado de clichés: la muerte, la amistad con el sexo opuesto, el sexo, la fidelidad…etc.
No está mal, me ha gustado, será porque tengo adolescentes en casa y ayuda ver historias de la edad del pavo, por si algo se aprende.
Enamoramientos, amistad, indecisiones, conflictos generacionales, besos torpes, final de superación y regreso de la chica.
Música de Alec Puro, suavona, rítmica y algo Indy y bien por Emma Roberts, mona, prima de Hanna Montana (jaja) la típica chica americana que hace de todo. Cosas de América.
El detalle: La escena con el profesor de pintura. Todos podemos recordar al menos un profesor/a en la adolescencia que nos empujó un poco, aunque sólo fueran las hormonas.
¿O no?

La otra peli que me tragué y es literal lo de tragar: Amantes pasajeros. Buf, buf, buf.
Ordinaria, sin nada que decir, gays promiscuos y groseros, sin historia que contar, sin nada que decir, con la estética de Pedro repetida una y mil veces, el rojo, el color pastel, el cuidado de los uniformes… pero esto está muy bien para hacer los figurines, pero para la película…Buf.
En resumen, no pierdo el tiempo, en dos palabras: In-fumable. Lo siento por los gays amigos, inteligentes, cultos, sencillos y humildes, sin deseos de comerse poyas a cada segundo, que ven el sexo como el resto de los mortales y no como el cuadro de azafatos “locas, desagradables e impertinentes” que ha inventado un Pedro algo menopáusic o androgénico
Con Almodovar no hay términos medios, o estás con él o contra él. En este cas,o a mi me ha perdido y dejo de ser su follower.
Me quedo con Volver y su historia carnal, con La piel que habito por extraña y esquizofrénica, con Todo sobre mi madre por lo sentimental, en fin, hay donde elegir, pero ¿¿¿¿esto????
El detalle: Los dos minutos iniciales de Antonio Banderas y su acento manchego “cerrao” y la actuación de Figo, porque es Figo…
¿O no?
La mejor del fin de semana: Combustión, de Daniel Calparsoro. A mí este tío me ha gustado siempre.Buen guión, no muy original, pero bien construido. Una historia bien contada con intensidad, acción, peligro, pasión, engaño. Lo de usar los coches y las carreras ilegales ya está muy visto. Me hubiera gustado otra manera de demostrar la hombría, otros escenarios, pero, es pasable. Siempre mola ver coches a tope, tiros a bocajarro en la rodilla, secuestros y chicas sensuales.
Fácil: tiene comienzo, nudo y desenlace. Un cine de dientes, con malos y malísimos y una buena infeliz muy bien interpretada por María Castro.
Con uno de mis actores preferidos de la última hornada Alberto Ammann, (Celda 211) que le da mil vueltas al sosísimo cara de palo Alex González, que hace lo que puede desde que salió de Los Serrano. Las chicas todas bien, especialmente me ha gustado María Castro en su papel de víctima desangelada en la escena de la caja fuerte.
El detalle: Como me recuerda Adriana Ugarte a Paz vega en muchos planos.
¿O no?
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